Una iniciativa del grupo ecologista Eguzki, en Guipúzcoa, para evitar la llegada de basura a los cauces

Rodapiés de rejilla: la sencilla medida que libera ríos y mares de residuos


Un largo rodapié de rejilla para evitar la llegada de residuos al río, en el carril bici de Urretxu (Guipúzcoa). Foto: Gorka Alberdi.

Una mascarilla que se cae del bolsillo, una bolsa de plástico arrebatada por un golpe de aire, el envoltorio del caramelo que se escurre de entre las manos regordetas del peque de la casa, la docena de vasos y múltiples envases del botellón de anoche, restos de un picnic, colillas, tapones, pajitas… toda esta basura, y mucha más, depositada adrede o perdida involuntariamente, es arrastrada diariamente por el viento y la lluvia hacia los ríos para alcanzar, kilómetros más abajo, el mar. Ocurre por todos los pueblos y ciudades. El interior de los países es el gran generador de los residuos que llegan al océano, y los ríos, su principal vía de entrada. Con este punto de partida, en varias localidades del norte de la Península se está aplicando una idea que ya está haciendo valer su eficacia: la instalación de rodapiés de rejilla en puentes y riberas que retienen la basura de suelos, caminos y aceras impidiendo que alcance el cauce y, por tanto, el océano. Una sencilla medida que salva ríos y mares.

Gorka Alberdi, miembro del grupo ecologista Eguzki, vive en Cestona (Zestoa en vasco), en la provincia de Guipúzcoa. Una baja laboral, hace tres años, le permitió relajarse un poco en el trajín diario, y le dio pie a percibir con otros ojos el lecho del río Urola, uno de los principales del territorio. “Me hacía daño verlo lleno de plástico”, recuerda. Decidió entonces retirar la basura y comenzó a analizarla, pensando en que tenía que hacer algo contra ese abandono. Un día, al observar cómo en el puerto de San Sebastián habían puesto una banda metálica con la misma finalidad, adoptó la idea. Las rejillas metálicas se podían emplazar al pie de las barandillas, y los residuos retenidos se podrían recoger después al paso de los servicios de limpieza, con el resto de las barreduras. Comprobó que la ley permitía este tipo de actuación y se dispuso a proponer a los ayuntamientos de los alrededores la instalación de estos rodapiés enrejados en puentes y paseos para evitar la llegada de residuos al río.

Para ello, lo primero que hace es enviar una solicitud a los consistorios, en nombre del grupo Eguzki -que significa “sol”-, exponiendo el problema y la solución. Al recibo de esta información, algunos municipios se ponen enseguida manos a la obra, mientras que otros se muestran más reticentes.

Azpeitia es un gran ejemplo. En dos años desde el requerimiento han instalado ya 2.500 metros de rejilla, protegiendo también la regata Ibai-Eder -en la localidad, el río recibe varios arroyos-. La acción se realizó inicialmente como respuesta a la iniciativa de Eguzki, y después por cuenta municipal, lo que supone el mejor de los frutos. En el mismo valle, en Legazpi se colocaron 571 metros de mallas bajo la barandilla en 2021 y este año han añadido otros 400 metros. También ha conseguido que se coloque en Urretxu, Zestoa y Azkoitia, donde han alcanzado los 173 metros en total -“aunque creo que el pueblo ni se ha enterado”, deja caer-. En esta última villa restan aún 1.100 metros para bordear todo el cauce, pero ya cuentan con el anuncio de que “la partida correspondiente ya ha sido destinada y será ejecutado por el Ayuntamiento en los próximos meses”, según un texto del grupo ecologista. En todas ellas, han comprobado la reducción de 'basuraleza' que llega al cauce. El río Urola, con su valle estrecho y verde que atraviesa Cestona, Urretxu, Azkoitia, Azpeitia y Zumáraga, entre otras localidades, tiene ya casi 6.000 metros de enrejado. “Cuando veo cómo está ahora me dan ganas de seguir”, se refuerza Alberdi en su cruzada personal.

¿POR QUÉ ACTUAR TIERRA ADENTRO?

 

Diversos estudios científicos afirman que la inmensa mayoría de los desechos que acaban en el mar proviene del interior del continente.

     En esta línea se sitúa el informe Plástico en los océanos, de GreenPeace (2016), que detalla que el 80% de los residuos marinos procede de tierra, y el 20% restante tiene su origen en la actividad marítima. También lo dice la Agencia de Protección Ambiental de EEUU en su página web, en la entrada 'Orígenes y consecuencias de la basura acuática', en el que recuerda que "La basura plástica acuática es mucho más que solo un problema estético". Cada año, ocho millones de toneladas de residuos plásticos llegan desde el interior de la tierra al océano, según la investigación 'Acumulación y fragmentación de desechos plásticos en entornos globales', publicada en 2009 en Transacciones Filosóficas de la Royal Society de Londres. La web de la Agencia Europea de Medio Ambiente habla de diez millones de toneladas anuales de basura en general.

     Casualmente, la revista Naturalmente Conectados Verano 2022, de la CARM, trae el artículo 'Top 5 basuras marinas' que recuerda que "4 de cada 5 residuos llegan al mar desde pueblos y ciudades".

     El artículo ‘Emisiones de plástico de los ríos a los océanos del mundo’, elaborado por investigadores de The Ocean Cleanup y publicado en 2017 en la revista Nature Communications, detalla que los ríos vierten entre 1,15 y 2,41 millones de toneladas de plástico a los océanos todos los años -el plástico es el residuo mayoritario en el mar-. "Los ríos son la fuente dominante de contaminación plástica en el medio marino", aseguran en una investigación titulada 'Exportación de desechos plásticos por ríos al mar' (2017) en la revista Entorno. Ciencia y tecnología.

    Y éstos son solo algunos ejemplos...

Después, han ido sumándose más localidades. Así, la campaña se está extendiendo ya a las demás cuencas. Oyarzun, Pasajes, Lezo, Fuenterrabía, Tolosa y Ordizia -ésta con 1.100 metros- respondieron también al requerimiento. Las últimas incorporaciones, la semana pasada, son Andoain y Pasajes Antxo. Rentería ha anunciado su instalación. Ahora, aspiran a que esta idea sea también contemplada en el proyecto del gran paseo peatonal, de siete kilómetros, que une Zumaia y Getaria por la costa y que con esta obra verá, seguramente, aumentada la concurrencia de visitantes y turistas.

Los Ayuntamientos no siempre responden a la primera. Cuando eso ocurre, programan una recogida de basuras del cauce con el objetivo de visibilizar la triste realidad del río. Así, después de una media de tres horas de trabajo en la que recorren tramos de 300 a 800 metros, envían las fotografías a los medios con una nota de prensa que defiende la bondad de instalar las mallas. Y suele funcionar: “en algunos pueblos, las rejillas se han colocado por presión mediática, cuando retiramos residuos del río y aparece el problema en prensa”, relata. “En un kilómetro de río puedes recopilar 400 ó 500 kilos de basura. El río es un vertedero”, lamenta.

En la misma actuación animan a los consistorios a solicitar ayudas de limpieza de cauces. Así, recuerda que el Ayuntamiento de Azpeitia retiró seis toneladas de basura de diez kilómetros de ribera, donde había hasta residuos de sanitarios de un ambulatorio, uralita, baterías…, y el de Zestoa ha anunciado que hará una recogida en breve, en la que calcula que retirará otras seis toneladas de basura del río Urola en sies kilómetros.

Por todo ello, cree que esta iniciativa, además de a los ayuntamientos, debería llegar a los colegios, porque cuando la gente ve las rejillas “llegan a creer que sirven para que los perritos no caigan al río, o para detener las pelotas de los niños. Hay una gran ignorancia sobre la presencia de la basura en los ríos, una falta de cultura medioambiental. Y ese grado de analfabetismo también salpica a las instituciones”, apunta.

Para facilitar las cosas, en el escrito que remiten a los ayuntamientos se detalla qué material comprar y cómo instalarlo. Así, recomiendan usar chapa galvanizada perforada. “Para que coja fuerza hay que hacerles una hendidura en los laterales, como una muesca, porque sino con el tiempo se deforman”, agregan. Alberdi anima también a su uso al añadir que “la instalación es sencilla y no sale caro. Todo puede suponer alrededor de 20 euros el metro lineal. Y eso sin contar lo que te ahorras en limpieza del río”, compara también el naturalista y montañero.

Lo ideal ante la invasión de residuos en montes, ríos y mares es, sin duda, la propia gestión individual. Racionalizar su compra, uso y desecho, y reducir -rechazar, reparar...- antes que reciclar. Pero mientras caminamos hacia ese objetivo, si la inmensa mayoría de los desechos que acaban en el mar proviene del interior del continente -como afirman diversos estudios científicos- parece lógico actuar tierra adentro para proteger nuestros océanos. Y si los ríos constituyen una vía de entrada de desperdicios tan relevante, lo sensato es intervenir sobre ellos. Estas rejillas al pie de barandillas, que se están imponiendo poco a poco, se yerguen como una medida sencilla, económica, eficaz y, a estas alturas de la película, necesaria.

Imágenes intercaladas en el texto: 1ª: rodapié en Barakaldo (Vizcaya); 2ª: material almacenado a la espera de ser colocado; 3º: extracto de un vídeo en el que se aprecia la efectividad del zócalo para retener los residuos. Fotos: Gorka Alberdi.


Mallas instaladas en Azkoitia (justo arriba) y Azpeitia (siguiente foto). Fotos: Gorka Alberdi.

 
Otros dos ejemplos en Legazpi. Fotos: Gorka Alberdi.

 
Dos imágenes que muestran la cantidad de residuos que son capaces de retener estos rodapiés. Fotos: Gorka Alberdi.

Mónica Rubio. Periodista y Bióloga.