¿De dónde vienen los 'Flamencos Viajeros' que visitan San Pedro del Pinatar? Conoce la historia de sus vidas

El ocaso amaga con apoderarse de la tarde, el sol ya se desploma y en el humedal de San Pedro del Pinatar (Región de Murcia) un revuelo rosa fuego cruza el cielo jolgorioso y aleteante. Son las horas mágicas del flamenco común. La imagen de los escuetos bandos alzando aquí y allá el vuelo desde las lagunas es hipnótica. ¿Cuántos habrá, de dónde vienen, dónde nacieron, qué lugares suelen visitar, qué edad tienen? La respuesta puede venir de la mano de la iniciativa 'Viajeros Flamencos', que Pinatar Natura lanza a toda la ciudadanía, y que consiste en algo tan sencillo como útil: enviarles una fotografía de las anillas que portan algunos de los ejemplares. La entidad se encarga de recabar las fichas científicas de estas aves y devolverle la información a la sociedad para su disfrute y conocimiento.

Grande, desgarbado y manifiesto, pareciera que el flamenco va a estar siempre ahí, como un emblema del paisaje pinatarense. La audacia de esta propuesta es precisamente recuperar para esta ave la atención que se merece y no le es proporcionada en su debida altura, como suele ocurrir con lo cotidiano. 1-VJB es un macho de 14 años nacido en Málaga y que hace un par de años se paseó por la Camarga francesa. A/P7, anillado en Huelva, tiene ya 16 años y nos ha visitado en varias ocasiones, aunque también ha recalado en El Hondo de Elche, las lagunas de Pétrola, en Albacete, o las marismas del Odiel en su tierra natal. El más jovencito encontrado hasta la fecha tiene sólo un año. Procede igualmente de Málaga –no en vano, la laguna de Fuente de Piedra es la mayor colonia de flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) de la península Ibérica y la segunda en importancia de Europa, en un mano a mano con la citada Camarga-, pero enseguida se trasladó a estas aguas. Y teniendo en cuenta que la especie puede alcanzar los 40 años en libertad, «tenemos un ejemplar de 36 años con un movimiento brutal, que nació también en Málaga en el año 87, pasó prácticamente el siglo XX en Francia y decidió en el XXI volver a España. Porque estas aves hacen movimientos muy curiosos y gregarios, y pueden acabar con el grupo en lugares muy distintos», relata entusiasta Fran Ramos, naturalista e impulsor de la iniciativa.

En apenas un par de meses, Ramos lleva archivadas ya una veintena de lecturas de anillas y la cifra se espuma. Esta misma mañana acaba de recibir ocho nuevas fotos de anillas del naturalista y fotógrafo local José Luis Caravaca, asiduo ya a esta propuesta, que aún no ha incluido en el recuento; y está a la espera de recibir una buena cantidad de antiguas referencias. Estos datos históricos se aceptan con agrado, porque todas las anillas que pueda recopilar contribuyen al conocimiento. Incluso las de individuos fallecidos también son válidas y cierran la historia de vida de un ejemplar, un dato relevante que informar a la Oficina de Anillamiento de la Estación Biológica de Doñana, institución con la que Ramos está en contacto y que coordina todos los anillamientos con anillas de lectura a distancia hechos en toda España.

ANILLAS: COLORES Y DATOS

 

El patrón de las anillas de PVC depende del país emisor, y combina un juego de color, bandas, número de caracteres y pata en el que se colocan.

     Por ejemplo, en el caso de los flamencos, las blancas pueden ser de España, Turquía, Italia, Túnez o Francia; y las amarillas pueden provenir de Francia, Abu Dhabi o Argelia. Si llevan 3 ó 4 caracteres, si sólo se trata de números o comienzan con una letra, si presentan una fina línea negra que separa el primer carácter, si se acompaña de una anilla más estrecha en la misma tibia, si la anilla de metal es ancha o estrecha, e incluso si se lee hacia arriba o hacia abajo... todo eso diferencia unas de otras.

     Pero de ello no debe de preocuparse el voluntario. Desde Pinatar Natura remiten la información, y Doñana indicará dónde fue anillado el ave y el resto de los interesantes datos de la vida del ave identificada.

El envío de anillas, de hecho, forma parte del estudio científico que realiza esta Estación Biológica. Cuando la anilla no es de propiedad española, apunta Ramos, ellos la remiten a las entidades anilladoras oportunas, «y se contribuye un montón al conocimiento de la especie, de sus movimientos, a registrar su presencia en nuevos humedales ahora que están en expansión… Somos observadores y esto es ciencia ciudadana», sostiene.

Verdaderos 'viajeros'

Con todo ello, poco a poco, van completando el historial de distintas aves, con la intención de elaborar una base de datos que poder analizar estadísticamente y con la que detectar posibles cambios de tendencias. Ahora que está acumulando material, estima que para que las observaciones tengan el suficiente rigor y los datos puedan ser interpretados, necesitará prolongar el proyecto unos diez años. Un largo trayecto para esta iniciativa de nombre tan adecuado, ya que los flamencos europeos pueden migrar hasta África ofreciendo datos tan curiosos como las grandes altitudes que alcanzan cuando sobrevuelan el continente (4.210-4.786 m), o la baja altura cuando cruzan el mar (< 50 m), tanto de día como de noche, como detallan estudios del CSIC (Vertebrados Ibéricos). A ello suman su gran capacidad de dispersión, además de que se trata de una especie muy filopátrica, y que, por tanto, tiende a reproducirse en su colonia de nacimiento. Y, por qué no, algún día podría aparecer un bonito flamenco enano. Motivos todos ellos por los que este estudio puede ofrecer una vibrante información para la localidad.

Hasta el momento, y dado la juventud de la iniciativa, está recibiendo testimonios de un puñado de fotógrafos amigos de San Pedro del Pinatar, pero espera que el número de colaboradores aumente en breve. Para ello, no ha escatimado en facilidades. De hecho, los interesados no tienen más que enviarle un correo a la dirección pinatarnatura@gmail.com con la fotografía del animal anillado, la fecha y el lugar donde ha sido visto. Es estupendo cuando, además, se puede añadir información extra, como su sexo -los machos son más grandes-, si estaba emparejado, si se ubicaba en o cerca de la colonia, si se hallaba en anidación o si, por ejemplo, estaba sucio de cieno, lo que podría dar cuenta de un intento de construcción de un nido-. Él hace de intermediario y remite la información a Doñana, desde donde, al cabo de unos días, recibe la ficha completa y actualizada del ave, que expedirá al participante y que luego divulgará en las redes.

Entrar en la web de la Estación Biológica y rellenar la ficha es quizá la parte más compleja, señala, razón por la cual estuvo probando unos meses antes de lanzar la iniciativa hasta familiarizarse con el sistema y constatar que todo funcionaba ágilmente.

De manera que participar en la iniciativa resulta muy cómodo para los visitantes. No solo por la sencilla gestión, sino porque quizá en otros lugares no sea fácil dar con un flamenco anillado, pero en San Pedro del Pinatar concurre la suerte de que en algunos puntos son extremadamente confiados. Así sucede, por ejemplo, en el paseo de los molinos, donde «hay un grupo cercano a los baños de lodos que es increíble la cercanía a la que se los ve. La última lectura la he cogido con el móvil, cuando normalmente hace falta un buen zoom o un telescopio», compara Ramos, gran conocedor de los parajes pinatarenses. Por el contrario, añade, los flamencos que se alimentan por las charcas salineras son algo más reservados, y estos animales aún desconfían más en zonas de cría.

Sin anillamiento en Fuente de Piedra por la sequía

Las zonas de cría son precisamente los lugares de anillamiento de las aves que luego recalan aquí. Se realizan típicamente en Fuente de Piedra (Málaga) desde 1986, muy habitualmente en el mes de julio y si las condiciones lo permiten; y desde 2008 también en el Paraje Natural de las Marismas del Odiel (Huelva). Singularmente, en este 2023 no habrá anillamiento en el enclave malagueño debido a la sequía y el consiguiente secado de la laguna. Los años en los que el nivel de agua en época de cría, marzo o abril, es inferior a 25 centímetros, estas aves no pueden reproducirse, informa el Ayuntamiento de la localidad.

El porcentaje de ejemplares anillados cada año suele ser pequeño en relación a la población, pero grande en cantidad final. El Consistorio villafontense detalla que en ejercicios normales de lluvia, aproximadamente un mes después del nacimiento de las últimas crías y antes de que vuelen, se anilla el 10% de ellas. Sin embargo, en Fuente de Piedra el año pasado se anillaron unos 600 ejemplares de los 3.700 pollos nacidos, un total comparable a otras ediciones (por ejemplo, en 2014 hubo 6.000 pollos y se anillaron también 600; y otros 600 anillamientos en 2017, pero en este caso de 10.000 crías). Los flamencos son marcados con una anilla metálica en la tibia izquierda y una anilla más ancha de PVC blanco en la otra pata, con un código identificativo –dígitos y letras- que permiten su lectura a relativamente corta distancia o con telescopio.

Desde sus lugares de cría, los ‘flamencos viajeros’ se desplazan con soltura. Los datos de la presencia en el Parque Regional varían mucho atendiendo a diferentes situaciones. «Es una población que fluctúa en el propio día, y ahora más que antes porque disponen de una zona de colonia nueva, más cercana, surgida en Torrevieja, que pueden visitar con más facilidad que las tradicionales de La Albufera o el Delta del Ebro», advierte Ramos.

Los animales se trasladan hasta aquí a comer las microalgas, semillas, restos de plantas, en ocasiones pequeños peces, e invertebrados, entre ellos las conocidas artemias, que proporcionan a los adultos el vistoso color rojo ‘flama’ -o fuego- del que la especie toma el nombre. Y hacia el crepúsculo vuelven a sus dormideros, «salvo alguno que otro que decide pasar la noche en las charcas salineras», puntualiza. Agrega de memoria que «por la mañana puedes contar 300 ó 400 ejemplares, y a lo mejor más tarde vienen más congéneres de Torrevieja a comer y puedes encontrar 800» –mientras que algunos adultos se quedan en las zonas de cría al cuidado de los pollos–. De hecho, los pollos abandonan muy precozmente el nido para reunirse en estas concurridas guarderías. A los 70 días, más o menos, ya están emplumados y dejarán la colonia a los 100 días. «Recuerdo que en los años buenos se llegaron a contar en verano unos 2.000 ejemplares». Los grandes números se empezaban a ver al final de la estación cálida, cuando ya venían los adultos y pollos desde Fuente de Piedra, rememora.

El Atlas de las Aves Acuáticas del Mar Menor y Humedales de su entorno (2021) –con Ballesteros Pelegrín, Zamora López y Zamora Marín en el comité redactor– señala las importantes oscilaciones interanuales y su incremento en la última década tras años de declive acusado y significativo, y explica que las salinas acogen las principales concentraciones de este especie en la Región, con una presencia media de invernada de 244 ejemplares, y un máximo de 687. Indica, además, el muy abundante paso postnupcial, y que las máximas concentraciones en el Parque se producen entre los meses de julio a septiembre, pudiendo superar los 3.000 individuos. Por el contrario, los censos mínimos anuales se producen en febrero y marzo, con conteos que pueden situarse en torno al centenar de ejemplares.

Lugar no propicio para la cría

No parece, sin embargo, San Pedro del Pinatar un lugar propicio para la cría por varios factores, cuenta Ramos. Coincide en esto con Gustavo Ballesteros, coordinador del Proyecto LIFE Salinas y descubridor de los dos primeros nidos de flamenco en la localidad, en junio de 2020. En aquella ocasión dos parejas pusieron un huevo cada una –lo habitual– pero no prosperaron. La percepción de Ballesteros entonces apuntaba, como la de Ramos ahora, a la presencia de la gaviota patiamarilla, un depredador que es una amenaza para los polluelos; al sobrevuelo de aviones, que asusta a las aves; o a las dimensiones reducidas de las localizaciones de San Pedro. «En espacios pequeños las molestias son grandes, y además no hay sitio para una colonia extensa, cuando ellos anidan en grandes grupos, por lo que sería muy raro», explica.

Sin embargo, tirando de ilusión, el naturalista contrapone el hecho de que «ya lo han intentado. Es una incógnita, quién sabe si en su actual expansión lo vuelven a intentar. Yo, todos los años, cuando llega febrero o marzo, miro en una zona determinada donde se concentran y se van a la arena, e incluso parece que hacen el intento de construir el pequeño volcán que configura el nido, pero no terminan…», relata, atento al devenir de esta especie, que es monógama serial y presenta un cambio de parejas muy alto entre años consecutivos, tal y como se indica en Vertebrados Ibéricos.

Porque a Ramos no le falta ánimo. No en vano, desde Pinatar Natura, una iniciativa local nacida para apoyar a la fauna y flora protegida, no dejan de hacer voluntariados como ‘Salinas sin colillas’, difusión del ‘Territorio tortuga’ o seguimiento de camaleones…«Hay que hacer actividades porque al final, la gente, cuando te ve, ase anima, se inspira y copia la actitud». En concreto, la idea del proyecto ‘Viajeros Flamencos’ le surgió tras recibir constantes consultas sobre estos animales, muchas de ellas en relación con las anillas. «Noté que gran parte de la información se queda en grupos de gente muy aficionada, que era exclusiva de gente muy especialista, y es una pena porque el flamenco es una especie que es súper democrática, democratiza la observación de aves. Hay gente que viene a bañarse en la playa y a ver flamencos, es uno de los motivos de su viaje. Así que la idea es poder compartirla a través de las redes y de Pinatar Natura».

Es conocido que el seguimiento de fauna a través de su marcaje aporta una valiosísima información sobre los animales: edad, migraciones, estado de salud, reproducción... El añadido de 'Flamencos Viajeros' es, además de informar a la sociedad sobre las pequeñas historias de vida de unos de los visitantes más ilustres del humedal, servir de herramienta para favorecer una relación más emocional con los espacios naturales de la localidad murciana y despertar el interés por una especie que no por común resulta menos interesante.

    

  

Galería de fotos:

  • 1- Flamenco anillado A/P7, del que Pinatar Natura ya ha recabado su historia. Foto: Pinatar Natura.
  • 2- Una de las fichas de 'Viajeros Flamencos' elaboradas por Pinatar Natura.
  • 3- Captura del tipo de anillas del documento oficial usado por Pinatar Natura.
  • 4- Mapa de movimientos del flamenco común confeccionado por el proyecto EURINGS https://migrationatlas.org/node/1687
  • 5- Envío de esta misma mañana de José Luis Caravaca, naturalista y fotógrafo. Hembra malagueña anillada hace casi 25 años, que ha vivido en España con escapadas a Cerdeña y Argelia.
  • 6- Detalle de la cabeza de un subadulto.
  • 7-8- Otras dos fichas del proyecto 'Viajeros Flamencos'.
  • 9- Un bando de flamencos -del tamaño habitual- cruza las salinas de San Pedro.
  • 10-11- Anilla de un mismo flamenco, observada el 5 de febrero de 2023 y recuperada para esta iniciativa. A veces hace falta echar más de una foto para estar seguro del código de la anilla, y para que se vean las dos tibias. En este caso, la Z podía parecer un 7. La anilla es 2/ZBP, juvenil alimentándose en la primera charca de la Avenida de Las Salinas -la que deja atrás el Centro de Interpretación-, a la izquierda en sentido hacia el Parque Regional.
Mónica Rubio. Periodista y Bióloga.