Un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) establece la causa del enigmático color rojo de las estalagmitas de la Cueva de Goikoetxe, localizada en Vizcaya, y su posible uso como indicador de los cambios paleoclimáticos de la costa cantábrica hace entre 7.000 y 5.000 años, según informa la institución docente en su página web.

Generalmente el color rojo, tanto en muestras geológicas como arqueológicas, suele deberse a la presencia de distintos óxidos de hierro, que tiñen de manera muy intensa minerales y rocas, según apunta el texto. Sin embargo, “los estudios llevados a cabo en este trabajo y publicado en la revista Quaternary International, han demostrado que, en el caso de las estalagmitas de la Cueva de Goikoetxe, localizada en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, el color rojo se debe a la presencia de sustancias orgánicas derivadas de la descomposición de la cobertura vegetal en los suelos situados encima de la cavidad”, señala Virginia Martínez Pillado, investigadora del departamento de Mineralogía y Petrología de la UPV/EHU y principal autora de este trabajo. “En toda la zona de la cornisa cantábrica existe mucha precipitación y vegetación, por lo que se crea una gran cobertura vegetal encima de la cavidad; cuando dicha vegetación se degrada estas sustancias orgánicas, fundamentalmente ácidos húmicos y fúlvicos, son arrastradas al interior de la cueva por el agua de la lluvia, y tiñen de rojo los espeleotemas al incorporarse a la red de la calcita que los forma”, explica Martínez Pillado.

Los autores de este trabajo han combinado diferentes técnicas de análisis sobre varias estalagmitas de diferentes coloraciones, como la datación radiométrica por series de uranio, la petrografía, la fluorescencia de rayos X, la espectroscopía y la luminiscencia con luz ultravioleta. “Para la realización de los análisis se han utilizado dos técnicas espectroscópicas llamadas Raman y FTIR que sirven para la identificación de diferentes tipos de moléculas y compuestos. Estas técnicas han sido las que han determinado la presencia de compuestos orgánicos derivados de la degradación de materia vegetal en el interior de las estalagmitas”, indica la autora principal del trabajo.

Además, “hemos realizado fotografías mediante luz ultravioleta a las mismas estalagmitas, y la respuesta de la calcita frente a la radiación ultravioleta ha mostrado ser cíclica. Es decir, dentro de las estalagmitas rojas, únicamente en las rojas -subraya la investigadora- han aparecido ciertos ciclos en los que hay mayor y menor incorporación de las substancias orgánicas. En los momentos en los que hay mayor incorporación orgánica parece ser que hay una cobertura vegetal muchísimo más densa. Probablemente sea porque hay una mayor cantidad de precipitaciones, aunque esto es algo que aún habría que estudiar más en profundidad”, indica Martínez Pillado. Lo que sí está claro es “que la cobertura vegetal y la producción de suelos es muchísimo más intensa en ciertos momentos que en otros a lo largo de todo el Holoceno medio, entre hace 7.000 y 5.000 años, y esto está estrechamente ligado a las condiciones climáticas del exterior de la cavidad”.

Estos ciclos detectados, relacionados con el llamativo color rojo, han permitido a los investigadores comenzar nuevas investigaciones para reconstruir la evolución climática en la costa cantábrica en ese periodo. “Hasta ahora se desconocía que este color rojo pudiese indicar unos cambios climáticos o pudiese servir de registro para determinar cambios climáticos por sí mismo”, indica Virginia Martínez Pillado.

2020-04-27

  • La Sala Roja, dentro de la cueva de Goikoetxe, donde se ha realizado el estudio de las estalagmitas. Imagen: G.E. ADES  /  UPV/EHU
    La Sala Roja, dentro de la cueva de Goikoetxe, donde se ha realizado el estudio de las estalagmitas. Imagen: G.E. ADES / UPV/EHU.