Incrustada en las gotas de lluvia, la arena del desierto del continente africano llega a menudo a Murcia, como ocurre estos días, y a otras localidades españolas, incluidas las de la costa cantábrica. Lo que aquí vemos es un episodio local de un fenómeno global. Se estima que 2.000 millones de toneladas de polvo se elevan cada año a la atmósfera y transportan a los océanos un promedio de 500 millones de toneladas de minerales y nutrientes, materia orgánica e inorgánica, provocando tanto efectos beneficiosos como negativos, según el recién publicado informe 'Impactos de las tormentas de arena y polvo en los océanos: una evaluación ambiental científica para los responsables de la formulación de políticas' del Programa para el Medio Ambiente de la ONU (Pnuma).

El texto defiende que "incluso los elementos más pequeños pueden tener efectos sustanciales en el funcionamiento del ecosistema y en el sistema terrestre en general", y por ello recomiendan impulsar su estudio.

El informe señala que el Sáhara es la mayor fuente de polvo del desierto del mundo, produciendo en torno a un 55% de todas las emisiones mundiales, y sus efectos son notables en el Atlántico Norte, el mar Caribe, el mar Mediterráneo y el mar Rojo.

De hecho, las fuentes de tormentas de arena y polvo más grandes y activas de forma persistente son los desiertos del hemisferio norte (África Septentrional, Oriente Medio y Asia Sudoccidental, Central y Nororiental). Hay fuentes más pequeñas y menos activas situadas en América del Norte y del Sur, África Meridional, Australia e Islandia.

Entre sus aspectos beneficiosos, estas tormentas habituales en los desiertos y semidesiertos en las que el viento sopla con fuerza sobre suelos secos con escasa o nula vegetación proporcionan una importante fuente externa de nutrientes y metales traza esenciales para todas las formas de vida, de manera que este suministro atmosférico puede ejercer un control sobre la producción primaria de los océanos.

Entre los impactos negativos, se cree que, por la misma causa, repercute en las floraciones de algas. El asunto es que si bien muchas suponen una importante fuente de alimento para la vida marina, algunas pueden tener efectos perjudiciales para la salud humana y la actividad económica.

Al respecto, por ejemplo, se baraja que la deposición de polvo también puede influir en las floraciones inusualmente grandes de mantos flotantes de sargazo -una conocida macroalga flotante- que se han observado desde 2011 en el mar del Caribe, el océano Atlántico, a lo largo de las costas de África Occidental y en Brasil, formando lo que se ha dado en llamar el 'Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico'. Esta floración ha provocado que la marea arrastrara hasta las playas los restos del alga, marrón y fétida, y que causa irritación al contacto con la piel. Estos restos, además, impiden el paso de la luz y han provocado la muerte de varios arrecifes en México. El texto detalla que si bien la causa de estas floraciones es una cuestión abierta a debate, es posible que los nutrientes del polvo del desierto favorezcan el crecimiento del sargazo.

Asimismo, se han encontrado vínculos entre el polvo del desierto y los sistemas de arrecifes de coral. La salud de estos arrecifes responde a numerosas cuestiones, frecuentemente interrelacionadas, pero las enfermedades han tenido un papel importante en las recientes disminuciones de los arrecifes de coral en todo el mundo, y varias enfermedades que afectan a los corales están asociadas a microorganismos transportados por el polvo del desierto. "La deposición de polvo quizás sea una de las diversas influencias que estresan a los arrecifes de coral, al reducir su resistencia a otros factores que pueden causar el deterioro de su salud", apunta el informe.

A ello se suma que "el polvo tiene importantes repercusiones en el tiempo y el clima" a través de diversos mecanismos.

El trabajo anima a investigar para conocer mejor este fenómeno planetario. Así, recuerda que aún se desconoce la importancia relativa de las fuentes de erosión eólica que generan estas partículas de forma natural, en comparación con las que están considerablemente influidas por la acción humana, "en gran medida a través de una gestión agrícola deficiente y un uso excesivo del agua", dice. Entre otras recomendaciones, el Pnuma también es partidario de promover proyectos de restauración de ecosistemas que puedan ayudar a mitigar las fuentes de las tormentas de arena y polvo proporcionando protección contra la erosión eólica a suelos susceptibles, como la Gran Muralla Verde de África, un proyecto que busca plantar un cordón arbolado y de mosaico de espacios que cruce el Sáhara de Este a Oeste.

2020-11-07

  • Portada del informe del Pnuma 'Impactos de las tormentas de arena y polvo en los océanos: una evaluación ambiental científica para responsables políticos'
    Portada del informe del Pnuma 'Impactos de las tormentas de arena y polvo en los océanos: una evaluación ambiental científica para responsables políticos'.